Contexto
Apolo Energies es una comercializadora eléctrica valenciana para empresas. Un mercado con grandes operadores, decenas de competidores y un cliente que, en general, desconfía del sector.
Apolo tenía algo que los demás no: una herramienta para que las empresas controlen su consumo. Y tenía lo que tiene cualquier startup: recursos limitados.
El reto
Lanzar una marca nueva y convertirse en un actor relevante con una fracción del presupuesto de cualquiera de sus competidores.
Qué hice
Trabajé como Fractional CMO en dos fases.
La primera, la estrategia de go-to-market, construida alrededor de lo que diferenciaba a Apolo: la herramienta de control, no el precio del kilovatio.
La segunda, seguimiento semanal: revisar las acciones tácticas y sus resultados, ajustar, y dejar montados los mecanismos para lanzar campañas, medirlas y sacar conclusiones. También gestionar el equipo: objetivos, prioridades, personas.
El objetivo de fondo era que un equipo junior pudiera llevar el día a día con criterio, con apoyo externo y sin depender de mí para cada decisión.
Resultado
Apolo salió al mercado con una estrategia sólida y captó los clientes que estaban previstos, tanto en número como en calidad.
Lo que me llevo
Antes de diseñar nada pasé horas con los fundadores: sus motivaciones, sus objetivos, cómo veían su empresa. En un encargo así no sirve ser un consultor externo. Hay que convertirse en parte de la empresa.



